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Crecimiento del movimiento mundial por la soberanía alimentaria a través del Proceso Nyéléni

mayo 2023

Dotación de recursos y acompañamiento de los movimientos a escala mundial

El Comité Internacional de Planificación para la Soberanía Alimentaria (CIP), espacio de coordinación mundial liderado por movimientos sociales, se creó en 2003 para hacer más efectiva la participación de profesionales de la pesca, pueblos indígenas y el campesinado en la elaboración de políticas globales. A través del CIP, los movimientos sociales organizaron en Malí el innovador Foro Internacional para la Soberanía Alimentaria Nyéléni 2007, cuyo objetivo consistía en definir una estrategia colectiva para promover el derecho humano a la alimentación y la soberanía alimentaria en todo el mundo. Grassroots International respaldó la organización del evento, además de participar directamente como miembro de la delegación norteamericana conformada por el campesinado, el sector del trabajo agrícola y grupos aliados.

Tras los reveses sufridos en plena pandemia de COVID-19, los movimientos sociales se esfuerzan ahora por recuperar terreno mediante un nuevo Proceso Nyéléni. Este proceso global, coordinado a través del CIP, incluye consultas regionales con diferentes sectores sociales sobre estrategias para abordar cuestiones críticas como el hambre, el patriarcado, el cambio climático y las amenazas a los derechos territoriales de los pueblos indígenas, el campesinado y otros grupos de primera línea. Al igual que en el primer Foro Nyéléni de 2007, Grassroots International tiene el honor de acompañar este proceso.

Un componente clave de este acompañamiento ha sido el apoyo a la recaudación de fondos. Grassroots International lleva dos años asesorando al CIP en materia de captación de fondos y lo ha puesto en contacto con otras fuentes de financiación. Stefano Mori, de la secretaría internacional del CIP, nos cuenta cómo se pusieron en contacto con nuestra organización:

Cuando buscábamos aumentar la financiación para las actividades del CIP, nos pusimos en contacto con Grassroots International porque ya sabíamos que trabajaban con algunos movimientos sociales que son miembros del CIP… Los movimientos sociales dependen de alianzas cercanas para financiar este tipo de eventos, grandes eventos como los foros internacionales sobre soberanía alimentaria de 2007 y sobre agroecología de 2015. El apoyo de Grassroots International nos ha permitido poner en marcha el nuevo Proceso Nyéléni.

Grassroots International asumió este papel y cuenta con información directa por las relaciones a largo plazo que hemos entablado con los movimientos sociales mundiales. Nuestro enfoque se basa en la premisa de que construimos algo en conjunto, con un papel claramente definido como alianza y una base de apoyo de confianza.

Según Stefano:

[El Proceso Nyéléni] es un proceso liderado por movimientos sociales de escala global y regional. Grassroots International es una de las primeras fuentes de financiación que creyó en dicho proceso. Además de la financiación, nos han apoyado de otras dos formas fundamentales. Una consiste en conectar con otras organizaciones aliadas. Gracias a ello, hemos podido trabajar con otros grupos, además de los ya existentes dentro del CIP, por ejemplo, los que trabajan en materia de justicia climática y justicia racial. Estos otros grupos son relevantes para la soberanía alimentaria, y Grassroots International ya tenía vínculos con ellos.
El otro apoyo es el contacto con otras fuentes de financiación, que es realmente importante para nosotres, ya que planeamos una reunión mundial en 2025.

Cuando pensamos en la «influencia», nos viene a la mente esta compleja imagen de apoyo a largo plazo a los movimientos sociales. Nuestras relaciones con los movimientos sociales son profundas y amplias, al igual que con nuestra comunidad de donantes, de fuentes de financiación y de organizaciones aliadas. La «influencia» de nuestro trabajo se demuestra por la seriedad y el compromiso que mostramos a la hora de fomentar las relaciones entre las personas y de trasladar recursos a los movimientos sociales. Nunca es una línea recta entre los puntos A y B.

Tras dos décadas del CIP y avances significativos en materia de soberanía alimentaria, los movimientos sociales siguen siendo invisibles en muchos espacios del mundo filantrópico. Pero esto no les impide entablar relaciones con fuentes de financiación que puedan respetar su autonomía al tiempo que construyen colectivamente y cada parte tiene un papel claramente definido.

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